Hummus clásico con aceite de oliva (y más variedades)

Descubrí el hummus hace un año aproximadamente, y desde ese momento, se convirtió en una de mis recetas más recurrentes para cenas, aperitivos y meriendas.

Hace tiempo, comentando con una nutricionista que durante la semana no comía todo el pescado que debiera por mi trabajo (con el tupper era más complicado), me dijo que una opción perfecta que podía hacer, consistía en ingerir una mayor cantidad de hummus, ya que, los garbanzos son una proteína vegetal buenísima y me iban a ir perfectos para suplir las carencias del pescado.

Lo cierto es que le hice caso. Empecé a preparar hummus y a consumirlo recurrentemente. A veces lo unto en pan y me hago sandwiches combinándolo con aguacate (para que sea más completo aun). Otras veces lo tomo como entrante o como cena con palitos de pan o  crudités (palitos de verdura crudos).

El hummus también resulta una opción muy buena para los que no os guste el garbanzos, ya que disimula mucho su sabor, y si preparáis otras versiones de hummus (os las cuento abajo), estoy segura de que os va a encantar.

Es necesario ingerir legumbres varias veces por semana para tener una dieta equilibrada, así que animaros y preparad esta receta porque es súper sencilla (a diferencia de la mayoría de las recetas con legumbres) y está buenísima.

Ingredientes para un tarro grande

  • 400 gr garbanzos cocidos (podéis usar los de bote escurriéndolos muy bien)
  • 2 cucharadas Tahini (crema de sésamo tostado que venden en botes y que os aguanta semanas en la nevera bien cerrado)
  • 1 o 2 dientes de ajo pequeños
  • El zumo de  un limón mediano
  • Pimentón dulce
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • Sal fina al gusto
  • Pan de pita, palitos de pan o crudités (palitos de verduras crudas) para acompañar

¿Cómo lo hacemos?

Súper sencillo. Una vez que tengamos los garbanzos cocidos, los trituramos hasta obtener una crema espesita. Si vemos que lo queremos más suelto, podemos añadirle un poquito de agua de su cocción.

Incorporamos la pasta de sésamo, la sal y el limón y mezclamos bien.

Colocamos en el bowl donde vayamos a servir, espolvoreamos pimentón y echamos un chorrito de aceite de oliva por encima.

¡Listo para comer! ¿A qué no puede ser más sencillo? Mirad que pinta tiene:

hummus.JPG

Podéis prepararlo y conservarlo varios días cerrado en un tarrito en la nevera. Además, podéis hacer muchísimas variedades distintas. Por ejemplo, para la cantidad que os cuento arriba, tenéis las siguientes posibilidades:

  • Hummus de remolacha: Añadiendo a la mezcla anterior 200 gr de remolacha cocida escurrida y triturada.
  • Hummus de tomate cherry: Añadiendo a la mezcla anterior 150 gr de tomates cherrys triturados.
  • Hummus de aceituna: Añadiendo a la mezcla anterior 175 gr de aceitunas negras o verdes trituradas.
  • Hummus de pimiento: Añadiendo a la mezcla anterior un pimiento asado mediano triturado.

¿Se os ocurre alguna combinación más? Cualquier duda, no tenéis más que decirlo.

Un abrazo mis queridos foodlovers

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